El cuerpo es el vehículo de tus sueños

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En el día a día nos vemos bombardeados por imágenes de modelos de belleza. Desde vallas publicitarias hasta spots comerciales en televisión, pareciera que al fijarse en los medios de comunicación las personas fuesen perfectas, impolutas, sin defectos físicos. Esto parte de la intención de establecer un vínculo entre un determinado producto y verse de determinada forma. Por ejemplo, si compras estos jeans te verás como la modelo del comercial. Si compras esta marca de perfume, olerás igual que el actor o la actriz que aparece promocionando el producto. Si bien este manejo publicitario está muy extendido en el marketing de hoy en día, esto tiene un efecto bastante negativo en las personas comunes y corrientes. La mayoría de las personas no cuenta con la suficiente confianza para desligarse de estos patrones y termina llena de inseguridades por intentar lograr una imagen que desde el comienzo es irreal y utópica.

Desarrollar herramientas para enfrentarse al entorno

Para evitar caer en este nocivo comportamiento es importante desarrollar un concepto propio (autoconcepto) fuerte. Esto significa tener conciencia de quiénes somos, qué queremos y a dónde vamos. Una vez que definimos lo más intrínseco de nosotros mismos es mucho menos factible dejarnos influenciar por agentes externos. Para tal fin es preciso buscar referentes individuales, que se sientan genuinamente propios y no impuestos. Una buena estrategia puede ser – ya que los medios de comunicación masiva y las redes sociales sacan tanto jugo de la vida de las personas que tienen cierta influencia -, encontrar una personalidad cuya imagen y filosofía de vida coincida con la propia. De este modo podríamos sacar partido del mismo fenómeno del marketing, pero para potenciarnos a nosotros mismos en lugar de imitar algo que desde el comienzo no es replicable.

Igualmente es necesario expandir y sacarle provecho a los entornos amigables, aquellos contextos en los que nos sentimos preciados y que nos llenan de satisfacción. ¿Nos sentimos bien en nuestra clase de yoga? No dejemos de ir. ¿El personal y los usuarios de nuestro gimnasio nos apoyan para cumplir nuestra rutina en lugar de vernos de reojo porque no nos vemos como el hombre o la mujer del afiche? No abandonemos ese gimnasio. Y así con cada ambiente en el que nos encontremos.

El cuerpo es un amigo

El cuerpo es el contenedor de todo lo que somos. Debe ser un vehículo para lograr lo que queremos y de ninguna manera una limitación. Como tal requiere amor y entendimiento de nuestra parte para tener una sana convivencia con nuestra manifestación física. En este sentido hay que considerarlo un aliado, no un enemigo, lo que implica  tomar acciones básicas como comer cuando se tiene hambre, descansar cuando se tiene sueño, relacionarse cuando se sienta necesidad de compañía, y pasar unos minutos a solas cuando se necesite estar con uno mismo.

Por último, se debe hacer un esfuerzo por mejorar las potencialidades propias, al mismo tiempo que se corrigen los defectos (también propios). Enfocarse demasiado en uno y descuidar al otro no trae más que efectos perjudiciales para nuestra vida, y puede causar que perdamos muchas oportunidades valiosas.

La vida es lo más valioso

Por lo general la gente pasa sus días “enfrascada” en sus ocupaciones. El trabajo, la familia, los amigos, las asignaciones, etc. Pero muy pocas veces tiende a detenerse y pensar que se está vivo, que se tienen sentidos para percibir el mundo alrededor y conciencia para ordenar lo que estos sentidos perciben. Ya que se da por sentado todo esto, perdemos la perspectiva de lo absolutamente valioso que es tener 24 horas más de existencia, que nuestra especie ha evolucionado millones de años en este planeta, contra todo pronóstico, compitiendo con animales mucho más grandes y fuertes con la única ayuda de la inteligencia para desarrollar herramientas. Este énfasis en el valor supremo de la vida no es un concepto nuevo, de hecho es concretado en la filosofía vitalista, de la cual Nietzsche es uno de sus principales exponentes.

La vida como lente para interpretar el mundo

El vitalismo presupone que la vida es la expresión del arte humano. Para esta corriente filosófica la vida es más que química, biología y física, por lo que no puede ser explicada solo por estas categorías. La vida entonces sería explicada por sí misma como un conjunto de impulsos y comportamientos destinados a preservarla y expandirla, es decir una fuerza vital más allá de las explicaciones racionalistas. Esto convierte el estar vivo en un fenómeno completo en sí mismo, absoluto, en el que podemos regocijarnos mientras dure.

El motor inherente a todo lo vivo

Esta interpretación de la vida como ente sagrado y máximo da pie a una nueva forma de entender el mundo: todo lo vivo es valioso por sí mismo, incluyendo los árboles, las plantas y los animales. Todo comparte el espíritu, alma o fuerza vital, o como se le quiera llamar. Así, algunas corrientes vitalistas consideran el veganismo como forma de alimentación, llegando incluso a barrer el suelo para evitar dañar insectos. Es importante aprender de esta forma de ver la vida y adoptarla hasta donde dicten nuestros propios límites, pues es innegable que todo lo vivo comprende un milagro.

Soy el autor de esta página y director del Centro de Recursos para el Exito y la Prosperidad (CEREXPRO) y tengo una Maestria Certificada como Coach en Programación Neurolingüística (PNL), Tambien soy Experto en Procesos de Cambios, Instructor en Reingeniería Cerebral con PNL e Hipnosis. Diplomado en Comunicación Social con largos años de ejercicio y he participado activamente en Investigación y Desarrollo de Proyectos en el campo de la Medicina Alternativa. Estoy a tu orden a traves de las diferentes formas de contacto de la página. Gracias por estar aquí.

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