Cómo evitar el sufrimiento que construye nuestra mente

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Mi mente no descansa. No puedo parar de pensar. Me agobian las preocupaciones. No puedo olvidarme del pasado: lo que viví, lo que me dijo, lo que me hicieron, etc. Temo por lo que vendrá. ¿Qué pensaran los otros de mi? ¿Quién no se reconoce en algunas de estas expresiones?

Es el gran mal de estos tiempos, sentir que no controlamos nuestra mente y que ella nos controla a nosotros. No es casual que en los últimos tiempos hayan aumentado los casos de trastorno de ansiedad y depresión.

Cuando la mente comienza a pensar de un modo compulsivo (no detiene la catarata de pensamientos) se separa de lo que está sucediendo alrededor. Crea una disociación entre yo y el mundo, y también una disociación interna, es como si no existiera nada más aparte del pensamiento, como si se apoderara de todas las áreas de la personalidad y se adueñara del ser. Los sentimientos y las decisiones quedan supenditados a su rumiación incesante.

Si la mente no está centrada en el presente , tiende a dirigirse hacia el pasado o hacia el futuro. Y esto genera un consumo importante de energia mental y emocional, ya que son pensamientos conectados con el miedo o con la ansiedad (enlace con el futuro) o con el dolor, el resentimiento o la añoranza (enlace con el pasado).

El ruido incesante de la mente hace que construyamos realidades engañosas, y que nos alejemos de la quietud que posibilita encontrarnos con nuestro auténtico ser. Identificarse con los pensamientos crea una pantalla de juicios, etiquetas, conceptos que interfieren con una relación auténtica entre el yo y el otro, entre yo y el mundo. Muchas veces no estamos en contacto con el otro tal cual es, sino con la idea que tenemos del otro.

¿Está mal pensar?

No. La mente es un instrumento maravilloso, que nos posibilita resolver diferentes situaciones. Pensar y ser conscientes de nosotros mismos es lo que nos distingue del resto de los seres vivos de este planeta. El problema se presenta cuando lo que pensamos genera sufrimiento y se produce una identificación con ello, como si se tratara de verdades absolutas o realidades dadas.

Y es que un pensamiento es un modo de ver las situaciones, es un modo de interpretarlas, por lo tanto este enfoque puede ser modificado, visto desde otra perspectiva. Ya se ha demostrado cómo la línea de pensamientos que sigue una persona influye sobre sus relaciones y sobre las circunstancias que la rodean.

Además, actualmente se sabe que la actitud de centrarse en el presente reduce estrés, ansiedad y ayuda en el abordaje de la depresión. Lograr dominar la mente y conducirla hacia la resolución del presente trae beneficios en el estado general y energético de la persona.

¿Por dónde comenzar?

Se puede empezar por generar un observador interno. Es decir, una instancia que permita mirar y escuchar lo que nos decimos a nosotros mismos en cada momento. Observar hacia dónde se dirige nuestro pensamiento cuando no está centrado en el presente. Esta conciencia ya crea otro estado interno; incluso no importa cuántas veces nos distraigamos del momento sino que podamos darnos cuenta y regresar. Vamos a descubrir una cantidad de pensamientos parásitos y repetitivos que toman nuestra atención y que no sirven para resolver nada.

También podemos tomar conciencia si la mayoría de los pensamientos son de tipo temerosos o angustiosos o rencorosos. Esto también nos va a permitir tomar distancia y entrar en contacto con otras posibilidades, por ejemplo, no poner carga emocional en ellos. El observador interno nos puede dar mucha información útil acerca de lo que vivimos. Por ejemplo, al registrar las sensaciones corporales cuando estamos en contacto con otra persona puedo descubrir que me aburro, que entrego demasiada energía vital, que me da desconfianza, o que me alegro, me tranquilizo, etc.

Respirar y abrir los sentidos

La conciencia en la respiración es un ancla al presente. Inspirar y exhalar profundamente durante algunos minutos nos conecta con el aquí y el ahora.
También, registrar la información que nos llega a través de los sentidos ¿qué escucho/veo/huelo? ¿Cómo siento la temperatura del lugar? ¿Cómo siento mi cuerpo? sin juzgar y sin intentar que sea diferente a lo que es, me conecta de otra manera. Simplemente observando mis pensamientos y luego soltándolos como hojas secas en el viento, puedo calmarme. Así me siento lleno de vida.

Volver al presente para redescubrir la vida

Si estoy con alguien lo miró a los ojos y registro que me sucede. Si estoy haciendo algo pongo toda mi atención en ello. Escucho la voz que suele repetirse como un disco en mi cabeza. Y puedo darme cuenta que esa voz no soy yo. Entonces algo cambia. Ese instante se convierte en algo maravilloso porque ahí me doy cuenta que: estoy llena de vida!

Centrarme en el presente puede hacer que todo lo cotidiano se transforme en una experiencia extraordinaria

Soy el autor de esta página y director del Centro de Recursos para el Exito y la Prosperidad (CEREXPRO) y tengo una Maestria Certificada como Coach en Programación Neurolingüística (PNL), Tambien soy Experto en Procesos de Cambios, Instructor en Reingeniería Cerebral con PNL e Hipnosis. Diplomado en Comunicación Social con largos años de ejercicio y he participado activamente en Investigación y Desarrollo de Proyectos en el campo de la Medicina Alternativa. Estoy a tu orden a traves de las diferentes formas de contacto de la página. Gracias por estar aquí.

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