Cómo usar la psicología inversa y obtener resultados inmediatos

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Cómo usar la psicología inversa y obtener resultados inmediatos

Por Francisco Cáceres Senn

¿Ha escuchado la expresión psicología inversa? Suena complicado tal vez, pero no lo es y puede resultar, si es usada correctamente, tremendamente eficaz. Pero antes de explicarle este concepto, hablemos de cambio un instante.

Lo que más queremos los seres humanos es… cambiar. Ojalá el cambio fuera tan fácil como decirle a la gente en voz alta ¡Basta!

Bueno, no es tan fácil como eso, pero tampoco tan complicado como conseguir trabajo en España.

Aunque parte importante es pensar que cambiar, lo que quiera que se desea cambiar, es posible, es solo el primer paso. Probablemente, el más importante de todos los aspectos del cambio es la interrupción del patrón, como se conoce en PNL, es decir, dejar de hacer lo que estamos haciendo y que no es adecuado.

Verá, el asunto es que los seres humanos creamos patrones de conducta que, anidados en el inconsciente, se reproducen cada vez que se activa el estímulo adecuado o, mejor dicho, programado.

Cuando este estímulo se da, de manera inevitable, el programa se detona produciendo el resultado indeseado. Es cuando nosotros deseamos el cambio, pero no nos es fácil, a menos que usemos las herramientas adecuadas. Le comparto un ejemplo de psicología inversa (PSI de ahora en adelante, para ahorrar palabras).

Unos amigos tienen un hijo bastante hábil en el frontenis, pero, si empieza a perder puntos o a fallar, se vuelve emocionalmente incontrolable y termina perdiendo partidos que debió haber ganado. Se sale de sí mismo con facilidad y, por más que los padres le piden que se calme, el resultado es siempre el mismo. Su explosión verbal y emocional es inevitable.

Yo, que ya venía viendo esta respuesta del chico por varios meses, me atreví a darle a los padres un consejo, una manera de interrumpir el patrón. Les dije que usasen psicología inversa.

Les dije: “tenéis dos opciones para aplicarla: o lo felicitáis por ponerse como basilisco y perder el control o, la segunda opción, le pedís que pierda el control, que os hace gracia verlo fuera de sí”.

Como la de felicitarlo se les hizo más extraña, decidieron utilizar la opción segunda, la de pedirle que perdiera el control en lugar de pedirle que se calmase. Santo remedio.

En cuanto el muchacho escuchó a sus padres que le pedían vehementemente que perdiera el control, que golpease la raqueta contra el suelo si era posible, que empezase a insultarse y denigrarse por cometer tantos fallos, puso una cara de “qué ocurre aquí” o “debo de haberme ido sin darme cuenta a un Universo Paralelo”, los ojos en blanco y con humo saliendo de su cabeza, continúo jugando sin saber qué hacer o qué contestar.

Su patrón neurológico había sido interrumpido abruptamente. Todos pudimos observar al chico perdiendo el partido, pero, en esta ocasión, su reacción fue dramáticamente diferente. Se mantuvo en control todo el tiempo.

Es solo un ejemplo de PSI. Yo uso esta herramienta con frecuencia en las sesiones personales de Coaching y, 9 de cada 10 veces, obtengo el resultado que busco.

Pero no hace falta ser Coach para aplicar PSI. Y, además, sobran los ejemplos de su no intencionado uso en la vida de muchas personas. Lo que pasa es que no saben que están aplicando PSI.

Un ejemplo. Usted siente atracción por una persona y se lo hace saber de muchas formas, pero no logra que le hagan el más mínimo caso. Entonces desiste, deja de pensar en esa otra persona y la empieza a ignorar y… ¡Milagro!

Ahora la otra persona, repentinamente, se siente interesada en usted.

“Ya no me quiero ir”

Otro ejemplo. En la extraordinaria película, según mi opinión, Shawshank Redemption (en español “Sueños de fuga”) Morgan Freeman, un prisionero de cadena perpetua de una cárcel norteamericana, debe de pasar todos los años por un proceso de evaluación que verifica si el preso se ha rehabilitado, y por consiguiente puede ser dejado de nuevo en libertad, o no, y por lo tanto permanecerá encerrado.

Cada año, el prisionero expresa fervientemente cómo ha cambiado su persona y cómo el es consciente del daño que causó y que pueden dejarlo en libertad sin riesgo alguno. Y cada año el preso es devuelto a su celda.

En la última escena, el preso indica a los encargados de la revisión que el que ya no quiere irse es él, que ya no tiene ningún caso que lo dejen libre después de tantos años y que desea permanecer encerrado el resto de su vida. ¿Resultado? Es dejado en libertad inmediatamente.

Aunque es una película, muchas personas son capaces de identificar momentos semejantes en sus vidas. Buscar algo y no conseguirlo hasta que se desiste y …

Una de las razones por la que la Psicología Inversa funciona es porque nuestro cerebro, aparentemente, no es capaz de procesar la palabra “no”. ¿No me cree? Vale, entonces trate de NO pensar en el color azul.

Resulta que al usar la palabra “NO” estamos usando, sin querer, psicología inversa. “NO lo olvide” es menos eficaz que “recuerde”. Por regla general, evite las instrucciones negativas. No diga lo que no quiere, diga más bien lo que SÍ quiere.

Cómo aplicar la Psicología Inversa.

¿Cuándo aplicar con muchas probabilidades de éxito la psicología inversa? Buena pregunta y me alegro me la haga. Considere lo siguiente antes de usarla:

Que exista una conducta que se pretende cambiar, pero no se ha logrado a pesar de insistir en ello. Un ejemplo es el enfado del chico del frontenis, pero puede ser una decisión a tomar que se ha pospuesto por mucho tiempo.

Que las dos personas involucradas en el proceso deseen que se dé el cambio. En el caso del chico frontonista, ambos, padre y chico deseaban el cambio.

Que no cuenta con una pistola (u otra arma) para forzar el cambio. Nada es más motivante que una Colt 45 para lograr resultados inmediatos.

Y no crea ni por un instante que en las empresas es diferente. Si es usted Jefe y tiene un subordinado que comete los mismos errores a pesar de que ya le ha pedido que tenga cuidado, pruebe a pedirle que los cometa, que lo haga otra vez. Interrumpirá su patrón de mediocridad y habrá logrado una oportunidad insuperable para introducir la nueva regla de conducta.

En mis seminarios, cuando realizo una modificación de representaciones internas en algún participante que lo solicita, para probar la efectividad de la técnica con frecuencia uso PSI. Una vez aplicada la técnica, les ordeno que recuperen la experiencia anterior, antes de los cambios, con todas sus fuerzas.

Veo entonces caras de extrañeza, asombro y estupefacción, al mis o tiempo que me dicen “no puedo”.

Pruébelo y me cuenta. Eso sí, normalmente recomiendo que mis artículos sean compartidos con otras personas reenviándolos a su email, pero en esta ocasión, le suplico que este artículo no lo comparta con nadie. Con nadie, ni siquiera con esa persona en la que acaba de pensar.

Piense en ello.

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